lunes, 16 de junio de 2014

Inclusión e integración

     En primer lugar, me gustaría destacar la importancia de las escuelas inclusivas; ya que éstas ofrecen el espacio para lograr el reconocimiento del derecho que todos/as tenemos a pertenecer a una comunidad, construir una cultura e identidad con los otros y a educarnos en las instituciones en cualquier medio social, sin importar la cultura, ideología, el sexo, la etnia o las situaciones personales derivadas de una discapacidad física, intelectual, sensorial o, incluso, de una sobredotación intelectual.... puesto que esas características definitorias, no son más que una riqueza.

     Cuando se habla de “inclusión” es común confundirlo con el término de “integración”, ya que son términos muy similares, pero como podremos comprobar en el recorrido del proyecto, éstos dos tienen grandes diferencias. Por ello, destacamos el mérito de las escuelas inclusivas que, además de ser capaces de dar una educación de calidad a todos los alumnos/as, son capaces de lograr cambiar las actitudes de discriminación, para crear comunidades que acepten a TODOS, y en consecuencia, que colaboren en la construcción de una sociedad integradora.



     Por otro lado, es de vital importancia saber reconocer a los niños que demandan necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) para poder dar solución a éstas. Por ello, en la práctica docente la Adaptación Curricular Individualizada (ACI) cobra un lugar de vital importancia, ya sea significativa, poco significativa o para alumnos con altas capacidades. 

     Cabe destacar que la metodología que se utiliza con los alumnos/as cobra un papel esencial en los centros educativos, ya que la escuela es la que tiene que amoldarse al alumnado y no al contrario; y no a todos los alumnos/as se les puede enseñar de un mismo modo. Tampoco tiene el mismo efecto trabajar actividades motivadoras que trabajar con actividades cerradas en las que el alumno/a es un sujeto pasivo. Si a todo esto le añadimos un problema cognitivo, o un trastorno… la dificultad aumenta.

     Es importante concienciar a la totalidad de la Comunidad Educativa así como al entorno próximo, de la riqueza que aporta la diversidad ya que entre otras cosas, una inclusión real sin que esto se dé sería imposible y creemos que la sensibilización aquí cobra un gran sentido. 

     A continuación, se presenta una tabla con las diferencias y similitudes más significativas de ambos conceptos.






Personalmente, me posiciono a favor de una EDUCACIÓN INCLUSIVA, es decir, una escuela para todos y todas en la que cada persona tenga cabida en el sistema educativo, sin distinción ni discriminación de ningún tipo. Es posible lograr sociedades inclusivas en las que se respeten las diferencias y no marginen al que se percibe como diferente, solo tenemos que creer en ello y navegar hacia la utopía; considerando diversidad como un auténtico valor de enriquecimiento. 

Hay que buscar las formas más apropiadas para responder a la diversidad. Para ello, se requiere un estilo profesional en el que el profesorado genere creencias, actitudes y acciones positivas hacia todo el alumnado y que considere la diversidad como riqueza. Una escuela que sea capaz de identificar las barreras que se producen tanto en el proceso de enseñanza- aprendizaje como en la participación, para poder así minimizarlas; ofreciendo a todo su alumnado oportunidades educativas y ayudas para su progreso y que promueve ambientes de aprendizaje que capaciten a todos los alumnos/as para participar en una enseñanza lo más individualizada posible. 

En esta escuela, la diversidad no se percibe como un problema sino como una riqueza para todos, educando así en la diferencia y dando a conocer la particularidad de cada uno. Hay que desarrollar valores inclusivos compartidos por la Comunidad Educativa y educar en el respeto, reconocimiento y valor de la diversidad.


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